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Archivos Mensuales: diciembre 2013

A donde voy, si es que voy a algún sitio?

Yo siempre me he preguntado.
Dicen que:
“En quien hace la pregunta, únicamente se encontrara la respuesta”.

Una simple pregunta puede tener millones de respuestas.
Una única respuesta puede ser el resultado de millones de preguntas.

En la búsqueda de esas respuestas, surgen nuevas e infinitas preguntas; que a la vez generan respuestas, que generan preguntas.
No puedo, ni quiero dejar de preguntarme, ni de tener curiosidad.
No quiero dejar de descubrir, ni de asombrarme.
No quiero saberlo todo, ni podría.
Solo quiero entender un poco mas, solo un poco mas.

La información es la base del conocimiento.
Un vez en mis manos, sabre o no; entenderla, interpretarla, valorarla, utilizarla de forma adecuada, difundirla o simplemente archivarla.
Incluso olvidarla, para saber aprenderla nuevamente.

Si me pregunto a donde voy; es porque quiero saber la raíz de esa pregunta?
O simplemente porque me hace falta elegir un destino?
Existe la posibilidad de fallar al responder?

No creo, personalmente, que sepa a donde voy ahora mismo. Nada mas que a la simple banalidad del momento de encontrarme en un aeropuerto en posesión de un ticket con fecha y hora marcados, me dan pistas de mi futuro inmediato.
No es esa la respuesta a mi pregunta. Creo entender.

Un respuesta concisa, seria errónea.
Un respuesta segura, seria equivoca.
Una respuesta fácil, seria imposible.

Donde me encontrare mañana (si es que me encuentro en alguna parte), marcara el camino y la dirección de a donde voy?
O simplemente será un mañana, distinto al hoy, diferente del ayer?

Tengo una meta o solo la ilusión de una meta?

” Y entonces me miro con ahínco y cierta efervescencia y se pregunto:
– A donde voy, si es que voy alguna parte?
Fue entonces cuando se dio cuenta que estaba perdida.

– Hay quienes se pierden estando cerca. Se dijo.
Algo nerviosa y confundida buscaba una mirada de compresión en mis ojos.
Un espacio oculto, imaginario tal vez, o mas bien onírico donde encontrar reposo.

Yo acogí su mirada nuevamente.
Sus ojos me develaron aquello que sus labios entreabiertos susurraban sin sonido.
Estaba perdida!

Sus horizontes parecían lejanos, casi inexistentes.
Sus pensamientos difusos, su boca insegura y su cuerpo cansado.
Tenia solo unos veinit tantos años. Que había pasado con esa joven fuerte y segura, que partió hace unos años atrás desde estas mismas coordenadas, con un destino?
Donde estaba y que había pasado con ella? Me pregunte.
No obtuve respuesta.

– Hay quienes se pierden, caminan largos trechos, soportan vendavales e incluso tormentas y vuelven a encontrar el camino… tarde o temprano. Reflexione para mis adentros.

Entonces me miro detenidamente con sus ojos penetrantes, esta vez, un tanto distantes.
Y al cabo de un momento, tras una detenida observación incomoda e incandescente, me pregunto con cierta sorpresa y algo de ira:

– Y tu quien eres?!!!

Como podría encontrar su camino, si ni siquiera reconocía su propio reflejo?”

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