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Archivos Mensuales: junio 2014

 
 
 
No habia nada de especial en aquiel 13 de Junio del 2012.
 
Un frio dia veraniego en Salinas, al norte de la peninsula iberica.
Sus costas, empapadas por la Bahia de Bizcalla se caracterizaban ese dia por una violenta paz protagonizadar lineas de oleaje en el horizonte.
Hermosas y espumosas olas con una secuencia casi perfecta nos invitaban a participar de tal espectaculo.
 
Estaba alli para surfear.
 
La arena helada se metia entre mis dedos.
    • Que tempertaura debera tener el agua! – pense.
 
Una sensacion gelida se dejaba ver en mi cara.
Habria que calentar.
 
Un par de pasos fueron suficientes para que todo aquel universo que yo conocia, que yo habia en sierta forma construido a mi alrededor, se diera vuelta en menos de un segundo.
 
Descontrol.
Perdi el equilibrio por completo.
Todo daba vueltas.
No entendia nada.
 
– Que me estaba pasado?- pense.
Grite en mi interior.
Creo que queria llorar.
 
No sabia que hacer. Mis pies borrachos no lograban cordinarse.
Decidi sentarme en la arena. De alli no podria caerme.
O por lo menos no seria tan doloroso.
 
Mi tempertatura corporal subia de forma descontrolada. Tenia que deshacerme del neopreno.
Sentia que aquello oprimia con rudeza cada milimetro de mi cuerpo.
Mi piel ya desnuda, algo confundida, no sabia si agradecer aquel gelido bofeton o reclamar un calido abrigo.
Gotas de sudor recorrian mi frente.
 
Un momento de abobinable paz inundo mis sentidos.
Todo parecia volver a la normalidad.
 
– Que mal me han caido estos 26 años – pense comicamente.
 
Una sensacion de mal estar, confucion y algo de susto se apoderaro de mi.
La playa ya no era mi paraiso y el fuerte ruido del oleaje me confundia.
La escuela no estaba lejos.
Habria que tomarse las cosas con calma y llegar hasta alli.
 
Una linea recta en mis pasos era imposible.
Tenia que luchar con mareos constantes, desorientacion continua.
A pesar de todo, el esbozo de una sonrisa suave se dibujaba en mi cara.
Maria era mi guia. Tubimos que reir en ocaciones.
 
Ya en el campamento, algo de reposo y paz sonaban bien.
 
Un vacio silencio y un fuerte dolor de cabeza me despertaron con algo de agresividad.
Llame a casa.
3 preguntas de seguridad sanitaria basica familiar me robaron una sonrisa.
Un seguido ‘No te preocupes, te pondras mejor” me dio algo de tranquilidad.
 
10 minutos mas de reposo.
Una sensacion penetrante dolor casi insoportable se apoderaba de mi cerebro.
– Mi ojo derecho. No veo??!!
La tridimencionalidad se volvio desconocida.
 
 
Escaleras abajo esuchaba el hablar de las gente.
Acudi como pude a la cercania de esas voces.
 
Solo recuerdo un “Recoje tus cosas, nos vamos a la policlinica ya!!”.
 
Un camino de aproximadamente 10 kilometros nos separaban del poblado de Aviles, donde estaba el centro de salud.
Una cinta reproducida sin prisa, pero sin pausa era lo unico que mi voca podia repetir.
 
La confucion se transformaba en paz de forma esporadica
El dolor mantenia su intencidad pero sentia algo de sueño.
Debia mantenerme despierta.
Alvaro me hacian preguntas.
Salvo mi pausado recital automatico de palabras, no tenia mucho mas que decir.
 
En el mostrador escribir parecia una mision imposible.
Nombre completo, dni, domicilio …”
????
Que era todo aquello?
Alvaro acuido en mi ayuda.
 
Era mi turno.
Tenia que entrar en la consulta.
Preguntas, respuestas y soluciones.
Alvaro entro e intento explicarme mi situacion.
Poco entendia.
 
Dentro de la ambulancia la sirena perturbaba mis sentidos.
Los sonidos parecian condensarse.
El HUCA – Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo quedaba a 30 minutos.
 
 
Las puertas de la hambulancia se habren con agilidad.
Sol, luz, ruido, gente.
Creo escuchar todo mi historial medico resumido en un minuto.
Nadie haba conmigo.
Una nueva camilla.
 
Un gelido frio de aire acondicionado.
Un pasillo trnasitado.
Algunas voces.
La vibracion de un telefono.
Mis ojos miraban sin comprender los simbolos y letras de la pantalla de aquel aparato, ni su funcionamiento.
Una aguja.
Calmantes para el dolor.
 
Las luces encandilaban mis pupilas sensibles.
Los sonidos pertubavan estable incomodidad.
El miedo se apodero de mi.
 
– Donde estaba y porque?
– Como podria llamar a casa?
– Que pasaria conmigo?
 
 
 
 
 
 
 
 
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Una llamada algo anterior a lo esperado.
Una voz que en su momento supo ser una diaria melodia sonaba del otro lado del telefono.
 
Una velada bajo la bobeda celeste salpicada de estrellas con combinaciones de texturas y sabores que sorprendian mi paladar.
Una compania singular en todos sus aspectos.
 
Un mensaje un tanto divertido cargado de tradiciones mexicana.
Deseos que atravezaban kilometros.
Genetes que han estado.
 
 
Sueño. Sueños.
Una noche donde la paz hinundaba cada uno de los atomos en una pequeña habitacion de Santa Cruz de Tenerife.
 
Algunas horas mas tarde, un felino blanco y negro osaba acariciciar mis piernas con sus pequeñas garras.
Era Evita.
Queria que comenzemos el dia.
Unas horas mas de sueño, unas horas mas de paz se hacian necesarias para empezar con buen pie esa mañana.
 
Una pato que rompia el silencio como si de gallo se tratase.
Una llamada seguida de mensaje de voz memorable.
Mi cerebro en paz y mi cuerpo cansado reclamaban algo mas de tiempo en mi lecho.
 
Una lucha constante se inicia en mi fisioonomia.
Habria que levantarse.
 
Una sonrisa, un estado de paz y reposo interior que dificilmente habia conseguido anteriormente.
Cumplia 28 años.
 
Habia un plan: 16 kilometros entre montañas. 

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La sequedad de estas tierras me inspira respetó a quienes las habitan.
La inmensidad, paz.

Sus colores rojizos y parcelados me conmueven por sus falta de explotación.
Sus apaciguantes pero escasos charcos de agua me ayudan a entender entender el porque de algunas guerras.
Distingo algunas montañas y recuerdo haber visto algo de verde alguna vez, aunque la constante de mi camino será llano, arenoso y abrumante.

Sólo pensar en la temperatura al recorrer parte de estos caminos a pie me insistan a investigar hasta que punto el ser humanó esta echo para soportar tales circunstancias.

A caso, el mundo oxidental entiende hasta que punto un trago de agua puede costarte la vida.

Recorrer kilómetros con escasos medios mecánicos a diario, que tales distancias podrían ser caso de vida o muerte

La comunicación, aislamiento y falta de formación puede condenar a una pequeña sociedad de carácter milenario?

Hasta dónde hablamos de extinción y que conceptos tenemos en cuenta al hacerlo?

Como alimentaremos a tal valiente pueblo africano

Preguntas con respuestas limitadas abruman de mi intelecto.

El plano terreno comienza a escarpaze.
Los claros colores comienzan a tintares algo más oscuro.
Llegamos a la costa.

Hemos atravesado la hostilidad del desierto.
El Atlántico amenaza con su espesura, líneas blancas dibujan las fronteras de tal basta extensión de tierra donde el ser humanó lucha a diario por su supervivencia.

Hoy sobrevuelo tierras africanas.
Un paisaje con pocas consonantes se extiende a mas 8.000 pies de distancia bajo mis zapatos.
La  inmensidad de algo tan hermoso, humilde y violento me invitan a preguntarme cuando tocare tierra en tal espectacular continente.

 

 

2014:06_ADT_Africa