2 años.

 
 
 
No habia nada de especial en aquiel 13 de Junio del 2012.
 
Un frio dia veraniego en Salinas, al norte de la peninsula iberica.
Sus costas, empapadas por la Bahia de Bizcalla se caracterizaban ese dia por una violenta paz protagonizadar lineas de oleaje en el horizonte.
Hermosas y espumosas olas con una secuencia casi perfecta nos invitaban a participar de tal espectaculo.
 
Estaba alli para surfear.
 
La arena helada se metia entre mis dedos.
    • Que tempertaura debera tener el agua! – pense.
 
Una sensacion gelida se dejaba ver en mi cara.
Habria que calentar.
 
Un par de pasos fueron suficientes para que todo aquel universo que yo conocia, que yo habia en sierta forma construido a mi alrededor, se diera vuelta en menos de un segundo.
 
Descontrol.
Perdi el equilibrio por completo.
Todo daba vueltas.
No entendia nada.
 
– Que me estaba pasado?- pense.
Grite en mi interior.
Creo que queria llorar.
 
No sabia que hacer. Mis pies borrachos no lograban cordinarse.
Decidi sentarme en la arena. De alli no podria caerme.
O por lo menos no seria tan doloroso.
 
Mi tempertatura corporal subia de forma descontrolada. Tenia que deshacerme del neopreno.
Sentia que aquello oprimia con rudeza cada milimetro de mi cuerpo.
Mi piel ya desnuda, algo confundida, no sabia si agradecer aquel gelido bofeton o reclamar un calido abrigo.
Gotas de sudor recorrian mi frente.
 
Un momento de abobinable paz inundo mis sentidos.
Todo parecia volver a la normalidad.
 
– Que mal me han caido estos 26 años – pense comicamente.
 
Una sensacion de mal estar, confucion y algo de susto se apoderaro de mi.
La playa ya no era mi paraiso y el fuerte ruido del oleaje me confundia.
La escuela no estaba lejos.
Habria que tomarse las cosas con calma y llegar hasta alli.
 
Una linea recta en mis pasos era imposible.
Tenia que luchar con mareos constantes, desorientacion continua.
A pesar de todo, el esbozo de una sonrisa suave se dibujaba en mi cara.
Maria era mi guia. Tubimos que reir en ocaciones.
 
Ya en el campamento, algo de reposo y paz sonaban bien.
 
Un vacio silencio y un fuerte dolor de cabeza me despertaron con algo de agresividad.
Llame a casa.
3 preguntas de seguridad sanitaria basica familiar me robaron una sonrisa.
Un seguido ‘No te preocupes, te pondras mejor” me dio algo de tranquilidad.
 
10 minutos mas de reposo.
Una sensacion penetrante dolor casi insoportable se apoderaba de mi cerebro.
– Mi ojo derecho. No veo??!!
La tridimencionalidad se volvio desconocida.
 
 
Escaleras abajo esuchaba el hablar de las gente.
Acudi como pude a la cercania de esas voces.
 
Solo recuerdo un “Recoje tus cosas, nos vamos a la policlinica ya!!”.
 
Un camino de aproximadamente 10 kilometros nos separaban del poblado de Aviles, donde estaba el centro de salud.
Una cinta reproducida sin prisa, pero sin pausa era lo unico que mi voca podia repetir.
 
La confucion se transformaba en paz de forma esporadica
El dolor mantenia su intencidad pero sentia algo de sueño.
Debia mantenerme despierta.
Alvaro me hacian preguntas.
Salvo mi pausado recital automatico de palabras, no tenia mucho mas que decir.
 
En el mostrador escribir parecia una mision imposible.
Nombre completo, dni, domicilio …”
????
Que era todo aquello?
Alvaro acuido en mi ayuda.
 
Era mi turno.
Tenia que entrar en la consulta.
Preguntas, respuestas y soluciones.
Alvaro entro e intento explicarme mi situacion.
Poco entendia.
 
Dentro de la ambulancia la sirena perturbaba mis sentidos.
Los sonidos parecian condensarse.
El HUCA – Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo quedaba a 30 minutos.
 
 
Las puertas de la hambulancia se habren con agilidad.
Sol, luz, ruido, gente.
Creo escuchar todo mi historial medico resumido en un minuto.
Nadie haba conmigo.
Una nueva camilla.
 
Un gelido frio de aire acondicionado.
Un pasillo trnasitado.
Algunas voces.
La vibracion de un telefono.
Mis ojos miraban sin comprender los simbolos y letras de la pantalla de aquel aparato, ni su funcionamiento.
Una aguja.
Calmantes para el dolor.
 
Las luces encandilaban mis pupilas sensibles.
Los sonidos pertubavan estable incomodidad.
El miedo se apodero de mi.
 
– Donde estaba y porque?
– Como podria llamar a casa?
– Que pasaria conmigo?
 
 
 
 
 
 
 
 
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