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Archivos Mensuales: octubre 2014

No se si alguna vez has estado en Castellar de la Frontera.
No se si alguna vez has escuchado hablar de el.

Alli un pueblo se halza bajo la a sombra de un castillo.
Algunos afortunados gozan de la posibilidad de vivir en aquellas antiguas viviendas con caracter e historia.

Un embalze.
Un aspecto romantico.

Una larga historia.
Un nuevo pueblo prefabricado.

Calle a calle un patron que se repite.
Blanco pueblo nuevo, antes milenario, disfrazado de plantilla de dibujo animado.

Unas murrallas fisicamente inexistentes contienen a sus habitantes dentro de sus margenes.
Largos dias.

Castellar de la Frontera.
Un pueblo banco de Andaluzia.

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Las luces del horizonte dejan intuir que hay mas allá del plano y uniforme de la pista del aereopuerto.
Un pequeño, incomodo y viejo asiento sera mi apocento por las proximas  tres horas que me separan de mi destino.

Un viaje a una altura aproximada de 30 000 pies o unos 1 000 metros.

Ser, estar, pensar.
Alturas, aviones y ciudades.

Sombras alargada testifican el paso del tiempo.
Parto de Barcelona.
En mi cabeza una idea repetitiva; No quiero estar aqui, pero no quiero alejarme de aqui”.
Contradicciones incompatibles con la vida.

La deficiencia biológica del ser humano, hace que el volar sea uno de los imposibles mas codociados, soñados e imaginados de todos los tiempos.
Un deseo de libertad.

Que es un avión entonces 
Un lugar de paso. Simplemente un sitio donde permanecer en las alturas.

Un ruido ensordecedor.
Un frió gelido recorre mis piernas.
El espacio destinado a mi ser, con diferencia inferior al que mis necesidaes reclaman, lenamente mimetiza una region cercana a los polos.

Un momento de paz es ahnelable.
La magia de volar y su significado a perdido su esplendor.

“No es mas que un par de horas, comentan.
“ No es mas que alguna vez.
El añoro de libertad, de volar, el deseo de volver a casa, al regazo de mi familia, ir a trabajar … – Recuedo con dificultad – .

Comparto el tresillo con una pereja catalana, a la cual no hable mas que un par de palabras.
Autodefinidos y GameBoy distaren sus vidas dentro del avión.
Letras. Espacios vacíos.
Nada que decir.

La ventanilla mal lograda y aspera evidencia los efectos de tales alturas.
Por fin un sueño profundo inunda mis sentidos.


Turbulencias. Nubes. Sol.
Siento el sol en mi piel.

El horizonte inclinado me hace percibir nuestro acercamiento a tierra.
Un rayo de sol entre las nubes.
Un hilo de aire imperceptible.

Una tímida cuidad aparece bajo mis pies.
Aterrizamos en Santa Cruz de Tenerife.

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