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Que son los aereopuertos?

………….

No se cuantos conozco, pero se que paso mucho tiempo en ellos.

Gente con prisas, pasillos impracticables e ileras de personas que se repiten de forma scuencial.

El reloj parece acelerarse y el tiempo adquiere un nuevo significado.

La felicidad se confunde con el estres, en una atmosfera algo cargada y en oaciones falta de oxigeno para alvergar tanto ser humano.

Etructuras de paso, construidas bajo un estandar comun.

Un modelo casi universal.

Una simetria perfecta.

Donde flechas e inumerables simbolos indican los caminos.

Donde la variable se cobierte en el timido idioma local.

………….

Pues entonces que seran los aereopuertos, si no son un deseo de libertad?

Si no son un puente imaginario que une ciudades, culturas y personas a traves del aire?

Que son, si no son un maquina del tiempo un tanto peculiar?

Seran una puerta a una dimension desconocida?

Seran mas bien la exprecion de un deseo de insactifaccion, incomodidad y desasociego?

O seran una solucion?

Tal vez, un lugar donde los limites territoriales se convierten en pasos facilmente franquiables?

Un espacio de deseo, de curiosidad, de exploracion y de conocimiento?

Algo magico de algun modo?

O simplemente un espacio destinado al consumo, con un diseno identico y una consigna universal?

…………

Entonces me pregunto; ques que seran los aereopuertos, si no son la libertad?

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Dejamos atras una gran cuidad gris y muy colorida a la vez, aunque algo helada.
Un extenso camino de 600 kilometros nos separan de mi destino.

Llanuras rugosas.
Rojos azulados con acentos verdosos.
Un paisaje en rapido moviemiento a travez de una ventana.

Pequeñas pero constantes elevaciones.
Oscuros tuneles, altos y complicados puentes.
Pueblos silenciosos al pie de las vias.

Murallas milenarias se alzan com orgullo en la salpicada llanura castellana.

Oscuridad y lineas plateadas guian mis ojos.
Una luz al final del tunel.
Un destino lejano, aunque conocido.

Silenciosos compañeros de viaje.
Una luz triste a nuestro paso.
Un manto lechoso cubre las casi mperceptibles montañas.

Una textura exisita comiena a ikuminar la oscuridad.
Aquellas extensas tierras peninsulares comienzan a teñirse de color.
En un par de hora habriamos de haber alcansado nuestro destinio.

Alli … sol, luz, constraste y color.
Entonces la industrial, poblada y llamativa Barcelona se deja intiur sutilmente.

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No se si alguna vez has estado en Castellar de la Frontera.
No se si alguna vez has escuchado hablar de el.

Alli un pueblo se halza bajo la a sombra de un castillo.
Algunos afortunados gozan de la posibilidad de vivir en aquellas antiguas viviendas con caracter e historia.

Un embalze.
Un aspecto romantico.

Una larga historia.
Un nuevo pueblo prefabricado.

Calle a calle un patron que se repite.
Blanco pueblo nuevo, antes milenario, disfrazado de plantilla de dibujo animado.

Unas murrallas fisicamente inexistentes contienen a sus habitantes dentro de sus margenes.
Largos dias.

Castellar de la Frontera.
Un pueblo banco de Andaluzia.

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Las luces del horizonte dejan intuir que hay mas allá del plano y uniforme de la pista del aereopuerto.
Un pequeño, incomodo y viejo asiento sera mi apocento por las proximas  tres horas que me separan de mi destino.

Un viaje a una altura aproximada de 30 000 pies o unos 1 000 metros.

Ser, estar, pensar.
Alturas, aviones y ciudades.

Sombras alargada testifican el paso del tiempo.
Parto de Barcelona.
En mi cabeza una idea repetitiva; No quiero estar aqui, pero no quiero alejarme de aqui”.
Contradicciones incompatibles con la vida.

La deficiencia biológica del ser humano, hace que el volar sea uno de los imposibles mas codociados, soñados e imaginados de todos los tiempos.
Un deseo de libertad.

Que es un avión entonces 
Un lugar de paso. Simplemente un sitio donde permanecer en las alturas.

Un ruido ensordecedor.
Un frió gelido recorre mis piernas.
El espacio destinado a mi ser, con diferencia inferior al que mis necesidaes reclaman, lenamente mimetiza una region cercana a los polos.

Un momento de paz es ahnelable.
La magia de volar y su significado a perdido su esplendor.

“No es mas que un par de horas, comentan.
“ No es mas que alguna vez.
El añoro de libertad, de volar, el deseo de volver a casa, al regazo de mi familia, ir a trabajar … – Recuedo con dificultad – .

Comparto el tresillo con una pereja catalana, a la cual no hable mas que un par de palabras.
Autodefinidos y GameBoy distaren sus vidas dentro del avión.
Letras. Espacios vacíos.
Nada que decir.

La ventanilla mal lograda y aspera evidencia los efectos de tales alturas.
Por fin un sueño profundo inunda mis sentidos.


Turbulencias. Nubes. Sol.
Siento el sol en mi piel.

El horizonte inclinado me hace percibir nuestro acercamiento a tierra.
Un rayo de sol entre las nubes.
Un hilo de aire imperceptible.

Una tímida cuidad aparece bajo mis pies.
Aterrizamos en Santa Cruz de Tenerife.

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Mediterráneo, azul donde allí se miré.
Agostos irremediablemente inhabitables.
Sueños de verano rotos por el bullicio de las masas.
Placeres invernales que prometen paraísos de soledad.

Vientos que azotan las playas donde no queda rastro alguno de masas humanas uniformes.
Espacios que embriagan por su belleza.
Temperaturas amables y rayos de sol esperados en pieles ya curtidas .
Masificaciónes olvidadas, comportamientos civiles.

Desolación en algún punto.
Falta de actividad.
Paz.
Silencio.

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No habia nada de especial en aquiel 13 de Junio del 2012.
 
Un frio dia veraniego en Salinas, al norte de la peninsula iberica.
Sus costas, empapadas por la Bahia de Bizcalla se caracterizaban ese dia por una violenta paz protagonizadar lineas de oleaje en el horizonte.
Hermosas y espumosas olas con una secuencia casi perfecta nos invitaban a participar de tal espectaculo.
 
Estaba alli para surfear.
 
La arena helada se metia entre mis dedos.
    • Que tempertaura debera tener el agua! – pense.
 
Una sensacion gelida se dejaba ver en mi cara.
Habria que calentar.
 
Un par de pasos fueron suficientes para que todo aquel universo que yo conocia, que yo habia en sierta forma construido a mi alrededor, se diera vuelta en menos de un segundo.
 
Descontrol.
Perdi el equilibrio por completo.
Todo daba vueltas.
No entendia nada.
 
– Que me estaba pasado?- pense.
Grite en mi interior.
Creo que queria llorar.
 
No sabia que hacer. Mis pies borrachos no lograban cordinarse.
Decidi sentarme en la arena. De alli no podria caerme.
O por lo menos no seria tan doloroso.
 
Mi tempertatura corporal subia de forma descontrolada. Tenia que deshacerme del neopreno.
Sentia que aquello oprimia con rudeza cada milimetro de mi cuerpo.
Mi piel ya desnuda, algo confundida, no sabia si agradecer aquel gelido bofeton o reclamar un calido abrigo.
Gotas de sudor recorrian mi frente.
 
Un momento de abobinable paz inundo mis sentidos.
Todo parecia volver a la normalidad.
 
– Que mal me han caido estos 26 años – pense comicamente.
 
Una sensacion de mal estar, confucion y algo de susto se apoderaro de mi.
La playa ya no era mi paraiso y el fuerte ruido del oleaje me confundia.
La escuela no estaba lejos.
Habria que tomarse las cosas con calma y llegar hasta alli.
 
Una linea recta en mis pasos era imposible.
Tenia que luchar con mareos constantes, desorientacion continua.
A pesar de todo, el esbozo de una sonrisa suave se dibujaba en mi cara.
Maria era mi guia. Tubimos que reir en ocaciones.
 
Ya en el campamento, algo de reposo y paz sonaban bien.
 
Un vacio silencio y un fuerte dolor de cabeza me despertaron con algo de agresividad.
Llame a casa.
3 preguntas de seguridad sanitaria basica familiar me robaron una sonrisa.
Un seguido ‘No te preocupes, te pondras mejor” me dio algo de tranquilidad.
 
10 minutos mas de reposo.
Una sensacion penetrante dolor casi insoportable se apoderaba de mi cerebro.
– Mi ojo derecho. No veo??!!
La tridimencionalidad se volvio desconocida.
 
 
Escaleras abajo esuchaba el hablar de las gente.
Acudi como pude a la cercania de esas voces.
 
Solo recuerdo un “Recoje tus cosas, nos vamos a la policlinica ya!!”.
 
Un camino de aproximadamente 10 kilometros nos separaban del poblado de Aviles, donde estaba el centro de salud.
Una cinta reproducida sin prisa, pero sin pausa era lo unico que mi voca podia repetir.
 
La confucion se transformaba en paz de forma esporadica
El dolor mantenia su intencidad pero sentia algo de sueño.
Debia mantenerme despierta.
Alvaro me hacian preguntas.
Salvo mi pausado recital automatico de palabras, no tenia mucho mas que decir.
 
En el mostrador escribir parecia una mision imposible.
Nombre completo, dni, domicilio …”
????
Que era todo aquello?
Alvaro acuido en mi ayuda.
 
Era mi turno.
Tenia que entrar en la consulta.
Preguntas, respuestas y soluciones.
Alvaro entro e intento explicarme mi situacion.
Poco entendia.
 
Dentro de la ambulancia la sirena perturbaba mis sentidos.
Los sonidos parecian condensarse.
El HUCA – Hospital Universitario Central de Asturias en Oviedo quedaba a 30 minutos.
 
 
Las puertas de la hambulancia se habren con agilidad.
Sol, luz, ruido, gente.
Creo escuchar todo mi historial medico resumido en un minuto.
Nadie haba conmigo.
Una nueva camilla.
 
Un gelido frio de aire acondicionado.
Un pasillo trnasitado.
Algunas voces.
La vibracion de un telefono.
Mis ojos miraban sin comprender los simbolos y letras de la pantalla de aquel aparato, ni su funcionamiento.
Una aguja.
Calmantes para el dolor.
 
Las luces encandilaban mis pupilas sensibles.
Los sonidos pertubavan estable incomodidad.
El miedo se apodero de mi.
 
– Donde estaba y porque?
– Como podria llamar a casa?
– Que pasaria conmigo?
 
 
 
 
 
 
 
 
Una llamada algo anterior a lo esperado.
Una voz que en su momento supo ser una diaria melodia sonaba del otro lado del telefono.
 
Una velada bajo la bobeda celeste salpicada de estrellas con combinaciones de texturas y sabores que sorprendian mi paladar.
Una compania singular en todos sus aspectos.
 
Un mensaje un tanto divertido cargado de tradiciones mexicana.
Deseos que atravezaban kilometros.
Genetes que han estado.
 
 
Sueño. Sueños.
Una noche donde la paz hinundaba cada uno de los atomos en una pequeña habitacion de Santa Cruz de Tenerife.
 
Algunas horas mas tarde, un felino blanco y negro osaba acariciciar mis piernas con sus pequeñas garras.
Era Evita.
Queria que comenzemos el dia.
Unas horas mas de sueño, unas horas mas de paz se hacian necesarias para empezar con buen pie esa mañana.
 
Una pato que rompia el silencio como si de gallo se tratase.
Una llamada seguida de mensaje de voz memorable.
Mi cerebro en paz y mi cuerpo cansado reclamaban algo mas de tiempo en mi lecho.
 
Una lucha constante se inicia en mi fisioonomia.
Habria que levantarse.
 
Una sonrisa, un estado de paz y reposo interior que dificilmente habia conseguido anteriormente.
Cumplia 28 años.
 
Habia un plan: 16 kilometros entre montañas. 

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